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Fleetingness

¿Qué es la vida en sí?
Existimos, venimos a este mundo sin ningún fin más que el de transmitir nuestros genes. No somos nada, ni una mota de polvo, para el universo.
Somos frágiles, efímeros. Nos damos más importancia de la que tenemos, y nos duele descubrir que nuestras ínfimas vidas pueden acabar, que podemos sufrir, que nos puede pasar cualquier cosa. No queremos darnos cuenta de que todo lo malo es parte de la vida, de que no hay nada más. No hay suerte, no hay nadie jugando con nosotros. Nada se oculta tras lo que llamamos trascendental. Por eso además siempre nos pilla por sorpresa el que la vida nos ataque con algo.
Además, creamos lazos entre nosotros. Lazos que, en el fondo, no son más que trucos de la evolución para perpetuar la especie. Y sufrimos por ellos.
Hoy me siento muy pequeña; insignificante. Me paro a pensar y encuentro que todo carece de sentido, incluso esta reflexión. Siento que todo lo que pienso, que el mundo, que la existencia en sí, que todo lo que me rodea es algo casi intangible, fugaz. Algo que morirá conmigo.

Educación.

Cada día me doy más cuenta de la mala educación que se nos da.
Tampoco digo que yo tenga la solución definitiva ni que pueda salvar el mundo, pero miro atrás y lo veo claro, la mayor parte de las veces quieren que memoricemos sin importar que aprendamos.
Nos enseñan las cosas de manera desordenada, sin tener en cuenta qué es lo importante de cada cosa. La información se nos presenta como algo a memorizar, un montón de palabras que recordar en el orden correcto, ya que ni siquiera se suelen escribir de manera que la información tenga un sentido completo.
No hay conexiones de un párrafo al siguiente en muchos de los libros de texto, lo cual deja más que claro que la intención no es entender lo que dice, sino que lo "aprendas" -entre comillas, por no repetir la palabra memorizar.
Memorizamos listas, tablas, párrafos, pero jamás se nos pide que apliquemos el conocimiento.
Nos preparan para exámenes, no para entender. No nos preparan para ser críticos, para razonar, para pensar por nosotros mismos.
Por expresarlo de otra manera, digamos que nos exigen las tablas de multiplicar de memoria sin hacernos entender qué significa multiplicar, de qué es realmente el resultado de la operación. ¿De qué sirve entonces? Si lo único que hiciera falta es el resultado, para eso es más sencillo coger una calculadora y ya está.
Y por eso pasa que entonces el estudiante se hace un lío y no piensa en lo que está escribiendo, y escribe cosas como que 8x8=48, y al profesor en el examen no le importa más que eso y le tacha esa pequeña parte del ejercicio, o el ejercicio entero, qué más da.
Pero el docente parece que no se plantea por qué el niño ha pensado algo tan absurdo. Y es que resulta que el niño no lo ha pensado, simplemente ha recordado mal y ha repetido mal.

Pero no piensa lo que ha escrito. No se ha planteado que 8 sumado 8 veces no puede dar ese resultado.
No ha buscado una solución ni lo ha comprobado porque ha aprendido de memoria y simplemente le ha fallado, y ya está.

Ese es el alumno que se educa hoy en día, al menos en el sistema que yo conozco, y no sólo a nivel de tablas de multiplicar. Lo mismo pasa en el resto de asignaturas que van enfocadas a superar un examen y no a crecer como personas.
Y no digo que deba de enseñarse menos, u otras cosas. Pero sería fantástico que lo que importara no fuera el conocimiento de memoria, sino el conocimiento aplicado.
Sería fantástico que nos formaran como personas con una mínima cultura en la educación que es obligatoria, que todo ciudadano tuviera derecho a tener capacidad crítica y de razonamiento.
Que se fomentara el mejorar las capacidades de todos, y no marginar a algunos por no tener ganas de romperse la cabeza buscando cómo llegar hasta ellos.

Lo que pasa es que eso implicaría que toda la gente que se dedicara a la enseñanza tuviera interés en su trabajo. En hacerlo bien, en llegar a todos y no simplemente ocupar su silla delante de una clase de alumnos desmotivados que de ellos sólo puedan aprender lo mismo que del libro, como mucho.
Sin embargo, parece que muchos, no todos, se decantan por la enseñanza por el dinero y las vacaciones. Y no se dan cuenta del papel tan importante que tienen en la sociedad.
¡Me indigna tantísimo!
Y lo peor es que parece que lo que interesa es que la educación sea así. Porque un pueblo no crítico y muy desinformado es un pueblo débil que no se plantea la información que le dan.
Es un pueblo que cree todo, que acepta todo, que cae en las trampas de los peces gordos...



Esto no se quedará en lo que escribo. Algún día espero poder poner mi granito de arena en el mundo de la enseñanza, y aunque no sea un cambio radical, al menos haré mi parte. Eso como mínimo. Y si puedo más, haré más.

¡Gracias por leer mis estupideces!