Reto épico.

Esta creo que no será la única entrada de hoy, pues me he despertado con ganas de protestar.
Tampoco es una entrada que cuadre mucho aquí, en realidad... De hecho no tiene nada que ver con la línea general del blog.
Pero hoy he aceptado un reto. No es un gran reto, no ponen juego la vida de nadie (aunque puede que sí mi vida social, y la de Sheila... Pero ¡qué más da!). Es simplemente una estupidez muy divertida, al menos para mí, y que debo hacer.
Requerirá una enorme falta de vergüenza y amor propio, una cámara de vídeo, y muchas ganas de volvernos locas.
El anuncio es el siguiente:

"Tras una charla con Sheila, queda decidido. 
Hoy, 23 de junio de 2011, a las 16.50h aproximadamente, he aceptado el reto (el cual he propuesto yo misma): 
Unos carnavales no muy lejanos, nos disfrazaremos de señoras y, lista en mano, haremos todo* lo que dicen las 100 páginas de "Señoras que..." que veremos a continuación.

*Hay cosas que son imposibles dadas las fechas, ya que no podremos asistir a una cabalgata de Reyes en pleno Carnaval, pero haremos lo más parecido que podamos."
En cierto modo, creo que Sheila y yo estábamos pre-destinadas, porque desde que somos amigas llevamos haciendo muchas cosas que forman parte de la lista. Y es que cuando nos ponemos en plan señora, damos miedo... Hay testigos que lo corroboran.Sheila y yo juntas solemos dar miedo siempre, y lo peor es que nos da igual. Es como con Silvia, y si nos juntamos las tres somos un huracán.
Lo bueno es que la gente que nos conoce sólo tiene dos opciones, salir corriendo y/o criticarnos, o pasar "la prueba de fuego" y ser un amigo. Pero es lo que hay, somos así y preferimos mostrarlo de entrada para que no haya sorpresas luego.
Bueno, ¡con tanta habladuría olvidaba la lista!
Está sacada de un recopilatorio de estos típicos de red social, en este caso de "tuenti", que junta 100 páginas de "Señoras que..." -y cuyo nombre es justamente "Señoras que..."-, y es la siguiente:
  • (1) Señoras que se quedan dormidas con la novela, pero si cambias de canal se despiertan.
  • (2) Señoras que te responden "si Dios quiere" cuando les dices "hasta mañana".
  • (3) Señoras que lo dan todo bailando politonos en Telecinco.
  • (4) Señoras que se meten al mar solo para mear.
  • (5) Señoras que discuten a ver quien está más enferma.
  • (6) Señoras que dicen "oyoyoyoyoyoyoy" cuando se enteran de un cotilleo.
  • (7) Señoras que se cruzan la bata cada vez que van a decir algo importante.
  • (8) Señoras que barren la acera de sus casas y echan un cubo de agua después...
  • (9) Señoras que se ponen una bolsa en la cabeza cuando llueve.
  • (10) Señoras que nadan sin mojarse la cabeza para no estropearse el peinado.
  • (11) Señoras que guardan las mejores bragas para cuando van al médico.
  • (12) Señoras que se pelean por los caramelos en la cabalgata de reyes...
  • (13) Señoras que quedan para "ir a andar".
  • (14) Señoras que cuando oyen un teléfono en la tele piensan que es el de casa.
  • (15) Señoras que comen 'cocretas', 'mondarinas' y 'kivis'.
  • (16) Señoras que van por el medio de la acera y no se dejan adelantar facilmente.
  • (17) Señoras que no se conocen y se comentan indignadas lo que tarda el autobús. 
  • (18) Señoras que dicen en las noticias que su vecino asesino "siempre saludaba".
  • (19) Señoras que bailan juntas en los pasodobles de la fiesta del pueblo.
  • (20) Señoras que resuelven todo con refranes.
  • (21) Señoras que creen que dan palmadas al ritmo de la música, pero no.
  • (22) Señoras que dicen "yo no digo ná..." y luego lo dicen.
  • (23) Señoras que suspiran al sentarse o al levantarse.
  • (24) Señoras que cantan alto en misa.
  • (25) Señoras que cuando corren van más despacio que caminando.
  • (26) Señoras que dan la vez.
  • (27) Señoras que malmeten contra otras señoras.
  • (28) Señoras que siguen todos los consejos de "Saber vivir" y ahora son inmortales.
  • (29) Señoras que se sientan a tu lado aunque esté el autobús vacio.
  • (30) Señoras que se guardan el monedero y/o el pañuelo en el sujetador o el sobaco.
  • (31) Señoras que se pegan y empujan por conseguir algo gratis.
  • (32) Señoras que van paseando y se paran en seco para dramatizar la conversación.
  • (33) Señoras que dicen que el niño está hermoso cuando lo que está es gordo.
  • (34) Señoras que dicen "¡Ay señor, llevame pronto!"
  • (35) Señoras que meten portazos al bajar del coche y preguntan "¿he cerrado bien?".
  • (36) Señoras que arrasan con los centros de mesa de flores después de una boda.
  • (37) Señoras que maldicen la TDT
  • (38) Señoras que empiezan todas las frases con "Se conoce que..." o "en mis tiempos..."
  • (39) Señoras que temen que tu compra se meta en la suya en la cinta del súper.
  • (40) Señoras que te sacan los ojos con el paraguas.
  • (41) Señoras que tienen los vasos de nocilla como vajilla casera.
  • (42) Señoras que van en grupo cogidas del brazo formando barreras infranqueables.
  • (43) Señoras que se pintan los dientes y... de paso los labios.
  • (44) Señoras que salen hasta la mitad de la carretera para ver si viene el autobús.
  • (45) Señoras que preguntan "¿Y tú de quien eres?"
  • (46) Señoras que mojan el pañuelo con su saliva y te limpian la cara.
  • (47) Señoras que se quejan porque sus maridos no "las sacan"
  • (48) Señoras que sacan la lengua cuando el cura les da el pan
  • (49) Señoras que abren los regalos sin romper el papel para luego guardarlo
  • (50) Señoras que se cuelan en la cola del súper.
  • (51) Señoras que empalman Ana Rosa Quintana con La Ruleta de la Suerte.
  • (52) Señoras que salen en la televisión y preguntan "¿Y esto cuando sale?"
  • (53) Señoras que tienen el pelo chafado por detrás después de echarse la siesta.
  • (54) Señoras que van a la orilla de la playa y apoyan las manos en la cadera
  • (55) Señoras que se ponen el abrigo sin usar las mangas.
  • (56) Señoras que se golpean las tetas al abanicarse.
  • (57) Señoras que coleccionan regalos del banco.
  • (58) Señoras que se llevan tupperwares por si no se acaban toda la comida.
  • (59) Señoras que te fríen un huevo si te quedas con hambre.
  • (60) Señoras que juegan al parchís y al cinquillo.
  • (61) Señoras que echan la tarde en en ambulatorio.
  • (62) Señoras que sufren cuando falta un puesto del mercado.
  • (63) Señoras que, de lo único que hablan, es de medicinas y dolores.
  • (64) Señoras que cotillean mientras recogen a los niños en el cole o mientras hacen aerobic.
  • (65) Señoras que se pasan 7 años en las duchas de la playa.
  • (66) Señoras que piden la fruta "más bonita" cuando van a comprar.
  • (67) Señoras que van a la peluqueria a leer revistas del corazón.
  • (68) Señoras que se creen que por salir a la calle en chándal están haciendo footing.
  • (69) Señoras que se escandalizan al escuchar la palabra "pene"... y tienen 8 hijos.
  • (70) Señoras que empujan en misa para conseguir las primeras el cesto.
  • (71) Señoras que se sacan la silla a la puerta de su casa en verano y forman su propio Sálvame Deluxe.
  • (72) Señoras que ríen escandalosamente.
  • (73) Señoras que te paran por la calle para contarte su vida (normalmente cuando tienes prisa).
  • (74) Señoras que salen con sus nietos para que las cojan del brazo porque "si no se caen".
  • (75) Señoras que discuten con los contestadores automáticos.
  • (76) Señoras que estudian la elasticidad de los mofletes.
  • (77) Señoras que hablan en pesetas.
  • (78) Señoras que preparan lentejas para tres días.
  • (79) Señoras que corren como velocirraptores cuando se abre una nueva caja en el súper.
  • (80) Señoras que achacan todos los dolores y enfermedades a "esto es de no comer".
  • (81) Señoras que bailan solas pasodobles con la mano sobre la tripa.
  • (82) Señoras que hablan solas y te miran para que les des conversación.
  • (83) Señoras que envuelven el mando a distancia en plástico.
  • (84) Señoras que están sentadas en la parada del bus esperando y justo cuando tú vas a subir, ésta te empuja te adelanta casi derrapando y encima dice "Eh, que yo estaba antes... Esta juventud ya no respeta nada"
  • (85) Señoras que te dan 15 besos seguidos en la misma mejilla.
  • (86) Señoras que se guardan los clínex usados en la manga de la chaqueta o de la bata.
  • (87) Señoras que echan de menos las pesetas porque no se acostumbran a los “leuros”.
  • (88) Señoras que cuando pasan de hoja se chupan el dedo.
  • (89) Señoras que sacuden el mantel por la ventana y tiran el mando de la tele.
  • (90) Señoras que alimentan a las palomas por si alguna es el Espíritu Santo. 
  • (91) Señoras que entran a las tiendas en rebajas como orcos de Mordor.
  • (92) Señoras que desconocen la existencia de billetes y lo llevan todo en chatarrilla.
  • (93) Señoras que te ofrecen platanos negros asegurando que por dentro están bien.
  • (94) Señoras que visitan la Warner disfrazadas del Capitán Pescanova.
  • (95) Señoras que cenan a la hora de la merienda.
  • (96) Señoras que van a hacer "mandaos" o "recaos" cuando no quieren que sepas adónde van.
  • (97) Señoras que cuando aplauden se les mueven las carnes de los brazos.
  • (98) Señoras que estrujan 40 barras de pan hasta elegir la suya.
  • (99) Señoras que ven a jóvenes volviendo de after y piensan que han madrugado.
  • (100) Señoras que salen de compras en zapatillas de estar por casa (alpargates)

La verdad es que no sé cómo vamos a hacerlo. Vamos a pasar mucha vergüenza...
Y encima tenemos intención de grabarlo en vídeo, así que nuestra vergüenza quedará para la posteridad.
¡Sin embargo, tengo ganas de hacerlo!
Supongo que si algún día decido hacer públicos los vídeos, los linkearé en el blog...
Sólo me queda decir que en ocasiones como esta, ¡me doy miedo a mí misma! O_O

Raíces, sueños, y pensamientos varios

Ya en casa, siento como si todo fuera un sueño.
Lo que pasó y lo que pasa, mi vida fuera y mi vida aquí.
Estoy en el punto en el que aún no crees que has vuelto y aún así parece que nunca te hubieras marchado. Como eso, un sueño semi-borroso en el que el tiempo no existe. Es sólo un concepto extraño y empañado creado por el ser humano, una irrealidad abstracta que quiere darse forma en un reloj.

Hoy me creo que es verdad eso de que la vida es sueño.
El simple hecho de estar aquí me llena de energía, y y
a las sensaciones de desánimo y cansancio que aguaban mis últimos días allá lejos -y digo lejos, porque ahora todo me pinta lejos- parecen manchas de tinta en una vieja carta -de esas de papel que se usaban antes.
Supongo que ya me siento en mi sitio, no como un gato callejero que no tiene mucho que deber a una ciudad que no quiere darle sitio.
Supongo que es lo que tiene echar raíces.
También me pregunto hasta qué punto encuentro mi hogar aquí por haber crecido en este sitio y hasta qué punto es porque coincide con mi manera de ser.
Quiero decir ¿Hasta qué punto es el medio el que nos hace como somos? ¿Hasta qué punto influyen las circunstancias en nuestra manera de ser? ¿Hasta qué punto transforma el exterior nuestra manera de enfrentarnos a las cosas?
José Ortega y Gasset dijo: "Yo soy yo y mis circunstancias".
Creo que es una buena manera de simplificar lo que creo, que nuestra forma de ser no sólo está condicionada por el exterior, ya que somos nosotros quienes nos enfrentamos a los factores externos.
Pero siempre -o al menos desde que tengo uso de razón y me lo planteé- he querido saber hasta qué punto influye cada cosa.
Supongo que es una de esas preguntas que nunca sabré con exactitud su respuesta, ya que puede que dependa de cada una de las personas, que varíe.

Y además porque veo difícil que me puedan dar una solución exacta que pueda creer. Ahora mismo, el cerebro y la mente humana son un misterio en su mayoría.
Aún así, no puedo evitar indagar en estas cosas en ese tipo de momentos en los que mi mente decide tomarse unas vacaciones por sí sola y viajar entre preguntas existenciales de estas a las que nunca encuentro una respuesta concreta. 
Sin embargo, ¿no es verdad que de lo que hay que disfrutar es del viaje, de la "Odisea" y no sólo de "Ítaca"?

Una pausa.

Hace tantísimo que no escribo que casi debería de poner un cartel de "abandonado" al blog...
Pero soy tan cabezota que no quiero dejarlo, ¡qué le vamos a hacer!


Mañana vuelvo a casa. Y he dicho casa, no este pseudo-hogar temporal que es mi piso.
Hoy pasaré mi última noche en Madrid -por ahora.
Es increíble. Ya he terminado mi primer curso estudiando teatro, viviendo fuera de mi isla, de mi casa.
No sé muy bien cómo enfrentarme a la situación.
Por momentos me siento en paz con todo. He acabado el curso y sólo tengo por delante el verano, al menos de momento. Ya casi empieza.
Otros momentos tengo miedo. Un miedo enorme que no sé muy bien de dónde sale.
Miedo a irme y a quedarme, miedo a irme y a tener que volver. Miedo al simple pensamiento de no volver tampoco.
Tengo tantas cosas acerca de las que reflexionar...
Necesito recordar qué me trajo aquí, aunque supongo que seré yo misma en verano quien se responda.
Quiero dejar reposar mis pensamientos en el fondo de mi cabeza, en un baúl de recuerdos.
Simplemente dejar que se asientan para que cuando lo abra, sepa qué hacer con ellos.
Cómo distribuirlos. Dejarme de boberías.
Estoy tan cansada que no vale la pena desanimarme.
No quiero simplemente tener que auto-castigarme por no sentirme válida. No quiero no disfrutar con algo que me da vida.
Quiero mandar todas esas gilipolleces muy lejos. Borrarlas de una patada y hacer polvo de los baches.
Y pensar de una vez que aunque no esté "bien", habrá servido de algo. Aunque sea mínimo.
Estoy harta de que me hablen de mi supuesto potencial y darme cuenta de que para mí no es suficiente lo que hago por sacarlo.
Me he dado mucha prisa. Tengo que entender que estoy en camino, paso a paso.
Y lo único que hago con estos pensamientos es ponerme trampas en el camino, ralentizar el paso.
Por eso necesito un descanso. Un descanso mental, cerebral, neuronal. Olvidar. Dejar estos pensamientos en reposo y bien guardados. Y que mi subconsciente se encargue del resto, como tantas veces me pasa.
Para poder confiar de una maldita vez en lo que hago, en vez de tener que creer que todo está mal o no es suficiente.
Así que me tomaré un descansito, un ratito sin pensar, sin preocuparme del mañana.
Una pausa de estas necesarias. De las que parece que estás perdiendo el tiempo en que deberías de estar pensando en los asuntos que sean, pero que luego te ayudan a mirar con perspectiva y con la mente clara y fresca como agua, que fluye y no se detiene.
A todos nos hace falta esto de vez en cuando....

Días muy largos

Estoy muy perdida ahora mismo. Perdida y desmotivada y agotada.
Tampoco es algo que me impida continuar. Puedo seguir mi vida normalmente. Continuar con el día a día.
Eso es sencillo; simplemente no quiero quedarme atascada cuando la vida sigue.
Pero sinceramente no entiendo ya qué hago aquí. No pinto nada.
Debería estar allá. Quizás haya otra manera de perseguir un sueño.
Ahora no entiendo nada, y no sé si es porque ya queda poco y estoy cansada, o por qué... no sé.
Me pregunto si vale la pena. Y me da miedo el simple hecho de preguntarme estas cosas porque significa que tengo dudas ahora mismo sobre algo que creía tener seguro.
¿Vale la pena algo de lo que estoy haciendo realmente? ¿Vale la pena seguir aquí así?
Aquí no estoy dejando huella, podría irme sin dejar rastro.
De poco sirve lo que hago o no hago, y casi siento que más bien estorbo.
Me siento como un globo pinchado. Bastante inútil, prescindible, pero que al menos no revienta.
Como si la vida me inflara constantemente y yo me fuera haciendo agujeritos para poder continuar sin estallar, pero no tiene sentido.
Tampoco es que me importe mucho ahora mismo. Quiero decir que puedo seguir adelante y más o menos disfrutar de las cosas. Lo que pasa es que estoy muy, muy confundida y no tengo idea de cómo salir de aquí.
Ni sé pedir ayuda, ni sé si debo. Quizás es sólo una mala racha. Es más, seguramente lo sea.
Quizás deba dejar reposar las ideas, pero no hay tiempo...
Y escribo aquí porque estas ideas están ya haciendo presión adentro de mi cabeza y porque no sé expresar de otra manera qué sucede.

Caos

He vuelto. Creo que me ha sentado bien esta pequeña desconexión de mi vida diaria durante el fin de semana.
Aunque respecto al blog, se me ha alargado más de lo que querría.
Por otra parte, hoy escribo simplemente por ganas y por no dejar el blog de lado.
Admito que peco de no cumplir mi propósito de publicar sólo cuando tenga algo decente. Pero me doy cuenta de que si espero a tener algo bueno, ni escribo ni publico porque todo me parece estúpido y bastante malo.
Y creé este blog para escribir sin miedo. Sin tener que pensar en la mierda que ha salido y frustrarme.
Así que aquí estoy de vuelta, simplemente por sacar por alguna parte estos pensamientos atravesados con los que no sé qué hacer.
Tengo mucho de que hablar, pero no sé por dónde comenzar.
Tengo sueño, estoy agotada. Llevo un rato escribiendo sin sentido, con Billie Holiday haciendo de banda sonora.
No tiene mucho sentido todo lo que tengo ahora en la cabeza, pero extrañaba volver a este rinconcito que me he creado. Como si fuera un refugio, como un hogar ahora que no tengo muy claro dónde está el mío. 
Estos días han sido de reflexión. He pasado por extremos. He cumplido mis planes y eso ha estado bien, pero todo lo que he visto y lo que ha sucedido me ha dejado inquieta, y aún no he sido capaz de poner todo en orden.
Es por eso por lo que hoy no escribo acerca de Veraneantes, ni de Midnight in Paris, ni de Toledo, ni de mi nuevo libro de Galeano, ni de revolución, ni de la indignación por lo de Barcelona, ni de teatro, ni de nada.
Escribo lo que me pide ahora mismo mi mente, que es un caos de acumulación de sensaciones - muchas de las cuales no me terminan de gustar.
Y lo escribo porque hay que seguir hacia adelante, y estar así no ayuda.
A veces, simplemente necesito vaciar mi cabeza por las manos, escribiendo, dejando que las confusiones se pierdan en el papel o el teclado, antes de poder avanzar, y centrarme en algo más concreto.
Aquí lo dejo. Perdón por el tostón y gracias a quien fuera capaz de leerlo.

Tiempo y distancia.

"El tiempo es la distancia más larga entre dos lugares."
Tennessee Williams


A veces la unidad de medida no se corresponde con aquello que mide en lo más mínimo, no al menos en nuestra cabeza.
Yo hoy tengo la sensación de que la distancia se mide en tiempo.

Es el tiempo lo que nos hace separarnos. Es el tiempo lo que marca la distancia entre dos personas.
Llevo toda la vida dándome cuenta.
Hay veces en que reencuentras a un familiar, o a un amigo después de muchos años... Y parece que no hubiera pasado el tiempo. 
En ese momento, la distancia no tiene el mismo valor. Es algo relativo
Otras veces uno no reconoce al otro. Como si se hubiera vivido en dimensiones diferentes.
Y el tiempo se hace evidente, y pesa.
Y si habláramos de distancia, a pesar de estar uno frente al otro, hay kilómetros entre los dos.
Te das cuenta de que lo llevas a la espalda y de que lo cargas sin darte cuenta, pero te hace más mella de lo que pensabas.
Además, ¿qué importaría la distancia si llegásemos a cualquier lado en cuestión de segundos?
¿Importaría en sí? 
Yo creo que desaparecería. La distancia física sería algo difuminado, algo perdido.
En parte ese es su encanto. Aunque a veces sea frustrante, la distancia. Aunque a veces den ganas de agarrar al mundo por la maldita teoría de la relatividad y estrujar el espacio-tiempo hasta que tenga la forma que te dé la gana.
Pero también enseña mucho la lejanía. Te hace entender un poco más valores como la amistad o la familia -o al menos eso creo.
Es como que al no tener la fuerza de lo que une la cercanía, descubres lazos más potentes que la vida diaria.


Hoy, pensando en todo esto, me doy cuenta de que valoro al espacio en sí más de lo que debería.

Sobre la actualización del blog y alguna cosilla más

Me doy cuenta de que escribir cada día es quizás demasiado.
Seguiré intentándolo, pero quizás empiece a escribir cada dos días.
Tampoco es que importe demasiado, pero por algún motivo me veo con la obligación de hacerlo saber ya que parece que alguna persona que otra lee lo que escribo.
Además de que por algún motivo siento un compromiso fuerte con este blog, no quiero dejarlo a medias, olvidarlo...
También aprovecho para comentar que no sé con qué frecuencia podré escribir este fin de semana, porque recibo una esperada visita -y necesaria- y probablemente esté viernes, sábado y domingo recorriendo Madrid.
Es curioso, pero al vivir aquí no lo termino de aprovechar hasta que me visita alguien. Es una pena.
Pero supongo que ya hablaré de lo que haga. Los planes tienen una pinta buenísima: teatro (veré Veraneantes, de la cual me han comentado que es un trabajo maravilloso, por lo que supongo que algo escribiré), cine (Midnight in Paris, con un ejército de gente recomendándomela), una visita a Toledo (¡qué ganas! me voy a hinchar a sacar fotos), feria del libro en el Retiro, manifestación en Sol, museos...
Vamos, ¡que promete!

¡Gracias por leer mis estupideces!